¿Cabecera de cuenca: las más productivas y suficiente para proteger los recursos hídricos?

INTRODUCCIÓN: Ley 30610: Ley que modifica la ley 29338, Ley de Recursos Hídricos, mediante el establecimiento de los criterios técnicos para la identificación y delimitación de las cabeceras de cuenca.

“La presente ley tiene por objeto regular la conservación y protección de las cabeceras de cuenca, incorporando en el artículo 75 de la Ley 29338, Ley de Recursos Hídricos, el establecimiento de los criterios técnicos para la identificación y delimitación de las cabeceras de cuenca, a fin de evaluar la implementación de medidas especiales para su protección y conservación según su vulnerabilidad.

El Estado reconoce como zonas ambientalmente vulnerables las cabeceras de cuenca donde se originan los cursos de agua de una red hidrográfica.

La Autoridad Nacional, con opinión del Ministerio del Ambiente, puede declarar zonas intangibles en las que no se otorga ningún derecho para uso, disposición o vertimiento de agua. Asimismo, debe elaborar un Marco Metodológico de Criterios Técnicos para la Identificación, Delimitación y Zonificación de las Cabeceras de Cuenca de las Vertientes Hidrográficas del Pacífico, Atlántico y Lago Titicaca”.

La idea principal de la ley “es la protección de los recursos hídricos de una cuenca o aguas abajo”.

PROBLEMAS FUNDAMENTALES DE ESTA CONCEPTUALIZACIÓN

El problema de este planteamiento es que se confunde la zona de origen de los cursos de aguas, con las zonas de mayor producción hídrica. Además, también se confunde, y no está claro sobre que se basa el concepto que, las zonas altas (cabeceras) de cuencas son más vulnerables que las zonas bajas o valles, los cuales pueden ser mucho más productivos hídricamente.

Si el verdadero objetivo es la protección de los recursos hídricos, entonces se necesita desarrollar mayores conocimientos sobre los ciclos hidrológicos específicos de cada una de las cuencas. Los factores que afectan el ciclo hidrológico son, principalmente, el régimen de precipitaciones, temperatura que depende de la latitud y altura, suelos que están en función de la geología y la vegetación. Todos estos factores son diferentes. No hay dos cuencas iguales.

La Ley dice “…evaluar la implementación de medidas especiales para su protección y conservación según su vulnerabilidad”, por lo tanto, lo primero que tiene que determinar el reglamento de la ley es indicar el nivel de vulnerabilidad de cada cuenca, lo que exige estudios específicos a la escala correspondiente.

¿SON LAS CABECERAS DE CUENCA LAS DE MAYOR PRODUCTIVIDAD HÍDRICA?

El Perú es un país diverso en climas y regímenes hidrológicos o patrones de lluvias. Dos de las tres cuencas principales del país son la cuenca Pacífico y la cuenca Amazónica. La primera, se caracteriza, por lo general, con un aumento de las precipitaciones según se sube hacia la cordillera. Esto ocurre desde las cuencas del río Pura hasta la cuenca del río Tambo en Moquegua, por ejemplo. En la cuenca del río Piura llueve un promedio de 50 mm/año o menos en las partes bajas, en la costa, pero en sus partes más altas llega a llover hasta más de 1000 mm/año (Fig. 3-1). En la cuenca del río Tambo se presenta un régimen de lluvias muy similar, con precipitaciones casi inexistentes en su parte más baja cerca a Moquegua, pero en las partes más altas llueve hasta 500 mm/año, según en ANA (Fig. 3-2). Es decir, estas dos cuencas tienen sus zonas más productivas, hídricamente hablando, en las cabeceras de cuencas.

mapas cabecera

Sin embargo, las cuencas en la sierra de la vertiente amazónica tienen un comportamiento totalmente diferente. Por ejemplo, analicemos las cuencas del río Crisnejas, del río Mantaro y la del río Pampas.

En la cuenca Crisnejas, que abarca las localidades de Huamachuco y Cajamarca, alberga, en sus alturas o potenciales cabeceras de cuencas, importantes operaciones mineras. En esta zona altas llueve alrededor de 850 mm/año, mientras en las zonas más bajas llueve cerca de los 1000 mm/año siempre según el ANA (Fig.3-3).

Figura 3‑3: Cuenca del río Crisnejas, topografía, precipitación a 1 km2 de resolución por HydroTerra y mapa de isoyetas del SENAMHI

segundo mapa

En las alturas de la cuenca del río Mantaro, en lo que vendría a denominarse cabecera de cuenca y donde se encuentran operaciones mineras. En esta zona, según información oficial del ANA, estaría lloviendo aproximadamente 650 mm/año. Este valor aumenta considerablemente, según se avanza hacían el oriente, hacia los valles, en ceja de selva y selva baja. La precipitación llega al orden de los 1500 mm/año, es decir, más del doble. Lo mismo sucede, en la cuenca vecina de Pampas (Fig. 3-4), al sur de la cuenca del Mantaro, solo que las diferencias llegan a ser mayores, partiendo de los 300 mm/año en las partes más altas, las cabeceras de cuencas, y llegando a los 950 mm/año en las partes bajas (Fig. 3-5). Es decir, la zona de mayor producción hídrica está en los valles y no en las zonas altas.

De estos simples ejemplos, se puede concluir que las zonas altas o cabeceras de cuencas no son siempre las más productivas. Lo importante es determinar de cuanto es la producción hídrica de las partes altas, al menos en porcentajes con respecto a toda la producción de la cuenca. Por lo tanto, también se deben determinar la producción de las partes bajas

Figura 3‑4: Cuenca del río Mantaro, topografía, precipitación a 1 km2 de resolución por HydroTerra y mapa de isoyetas del SENAMHI.

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Figura 3‑5: Cuenca del río Pampas, topografía, precipitación a 1 km2 de resolución por HydroTerra y mapa de isoyetas del SENAMHI.

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¿AL PROTEGER LAS ZONAS ALTAS SOLAMENTE ES SUFICIENTE PARA PROTEGER LOS RECURSOS HÍDRICOS DE UNA CUENCA?

Como se ha visto, las zonas altas no son siempre las de mayor producción hídrica, sino que, en muchos casos, lo son las zonas bajas o valles de las cuencas. Es bien conocido que lo que el proceso que genera las lluvias en las zonas andinas son los procesos convectivos. Ahora, como se dijo anteriormente, los factores que afectan estos procesos son: el régimen de precipitaciones, temperatura que depende de la latitud y altura, suelos que están en función de la geología y la vegetación.

Si en los valles, la actividad agrícola es la que más afecta la vegetación natural, con el reemplazo de los biomas naturales por cultivos de valor comercial y que, a su vez, descubre los suelos haciéndolos más vulnerables a la erosión hídrica y también afecta sus balances químicos debido al uso de pesticidas y otros productivos químicos para elevar la productividad del suelo. Es esta la actividad que hace más vulnerables las zonas de mayor producción hídrica.

Por otro lado, los acuíferos en los valles son los que recogen los flujos subterráneos y donde se almacenan la producción de las partes altas. Sin embargo, la falta información – sobre la capacidad de almacenamiento de los mismos, información sobre su recarga y las zonas donde la recarga se produce y datos exactos de la explotación de los mismos por parte de los diferentes actores sociales – es lo que no permite una planificación adecuada del uso de los recursos hídricos y su protección.

Por otro lado, se está pasando por alto la escala de los procesos. Los procesos convectivos que producen las lluvias en la zona andina no se dan solo a nivel local o de cuencas (Fig. 4-1). Los procesos convectivos se dan en toda la cuenca amazónica, por lo tanto, para proteger el recurso hídrico de manera integral, las medidas de protección se tienen que dar a esa escala.

Figura 4‑1: Precipitaciones por procesos convectivos en la cuenca amazónica.

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¿QUÉ ES LO QUE LA NUEVA LEY A REGLAMENTACIÓN DEBERÍA OTORGARNOS COMO INFORMACIÓN?

Si el objetivo es proteger los recursos hídricos, los diferentes componentes del mismo deben ser cuantificados a las escalas adecuadas o correctas.

  1. Definición de la cabecera de cada cuenca, su porcentaje real con respecto a la cuenca.
  2. Producción hídrica de cada cabecera de cuenca y producción hídrica del resto de la cuenca y los respectivos % de producción.
  3. Estimación de recargas de acuíferos en cada parte de la cuenca, parte alta y baja.
  4. Definir los conceptos de vulnerabilidad (producción de escorrentías, recarga de acuíferos, etc.) y las metodologías a ser aplicada en cada caso o cuenca.
  5. Determinar la vulnerabilidad de cada parte de la cuenca e indicar los factores que los hacen vulnerables (cambio de uso de la tierra, actividades extractivas, cantidades que están siendo explotadas, medios de explotación (captaciones de aguas superficiales, pozos, etc.).
  6. Determinar las medidas de control de los factores que incrementan la vulnerabilidad de cada parte de la cuenca.
  7. Determinar las cantidades explotadas por cada actividad.
  8. Determinar las cantidades explotadas por cada actividad por zona (parte alta y baja)

Por: Juan García Quijano, Gerente de HydroTerra

 

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