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Maquinaria minera en transformación: cuando la demanda urge innovación
A nivel mundial, la maquinaria minera ha entrado en una fase de modernización acelerada impulsada por tres factores clave: mayor demanda de minerales críticos, presión ambiental y necesidad de reducir costos operativos. Las minas actuales operan con camiones fuera de carretera de más de 300 toneladas por viaje, palas hidráulicas y eléctricas capaces de mover miles de toneladas por hora, y sistemas de perforación cada vez más automatizados que optimizan la fragmentación de la roca desde el primer momento. La verdadera revolución, sin embargo, no está solo en el tamaño de los equipos, sino en su inteligencia: sensores en tiempo real, mantenimiento predictivo, control remoto y flotas autónomas ya funcionan de manera estable en varias regiones mineras del mundo.
Generalmente, cuando hablamos de minería en el Perú, poco se sabe de aquellos equipos que hacen posible la extracción de los minerales a gran escala y en volúmenes impensables. Y es que, ante esa ausencia de esa información, me pareció interesante indagar más en la materia. Por ejemplo, fabricantes líderes como Caterpillar y Komatsu dominan el movimiento de material con camiones y palas cada vez más eficientes, mientras que en perforación y minería subterránea destacan Sandvik y Epiroc, pioneras en automatización y equipos eléctricos. En procesamiento de minerales, Metso lidera con plantas integradas que priorizan recuperación metálica y reducción del consumo energético. Hoy, las minas más competitivas del mundo miden toneladas producidas pero ancladas a desempeño, es decir, energía utilizada por tonelada extraída, disponibilidad mecánica, emisiones generadas y estabilidad operativa, entre otros indicadores. Por ende, conocer a los socios clave de las grandes mineras es comprender la evolución, tecnología, e innovación de un sector en franco auge.
La maquinaria que se usa en el Perú: alta escala y eficiencia operativa
Nuestro país opera con maquinaria de clase mundial, especialmente en grandes minas de cobre, oro, zinc y plata. Por ejemplo, en la etapa de preparación de roca se utilizan perforadoras rotativas de gran diámetro y equipos DTH para formaciones duras, además de jumbos hidráulicos en minería subterránea. El corazón productivo lo conforman enormes camiones fuera de carretera, palas hidráulicas de alta capacidad, excavadoras mineras y cargadores frontales, donde la prioridad es maximizar disponibilidad y reducir el costo por tonelada movida.
Por otro lado, en plantas concentradoras se emplean chancadoras, molinos SAG y de bolas, zarandas vibratorias y bombas de pulpa de gran escala, con automatización creciente para mejorar recuperación y eficiencia energética.
Estas flotas están dominadas por las mismas marcas líderes del mundo, con fuerte presencia de Komatsu, Caterpillar, Sandvik, Epiroc y Metso, además de un mercado en expansión de reacondicionamiento de maquinaria pesada para extender la vida útil de activos de alto valor.
El contraste con la minería ilegal
Sin embargo, en paralelo a esta minería moderna existe una realidad opuesta: la minería ilegal ha desarrollado su propia infraestructura mecanizada, utilizando dragas, balsas traca, chancadoras informales, motores de alta potencia, generadores eléctricos y sistemas de bombeo para operar en zonas remotas, especialmente en regiones como Madre de Dios, Pataz y Cajabamba. Frente a ello, el Estado ha intensificado la interdicción directa de maquinaria como estrategia central, mediante operativos conjuntos de la Policía Nacional del Perú, las Fiscalías Especializadas en Materia Ambiental, las Fuerzas Armadas y el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado, destruyendo campamentos, plantas ilegales, motores, embarcaciones y combustible por valores que superan decenas de millones de soles. El objetivo es claro: arrebatar a las mafias su capacidad operativa y recuperar el control territorial.
Y entonces, ¿cuál es el futuro de la maquinaria minera?
El rumbo de la maquinaria minera ya está definido: i) electrificación; ii) autonomía total; y iii) minas inteligentes. Empecemos por la electrificación. En los próximos años, esta se expandirá desde la minería subterránea hacia flotas de superficie, reduciendo drásticamente el uso de diésel y/o las emisiones de carbono.
En cuanto a los equipos autónomos, estos dejarán de ser pilotos tecnológicos para convertirse en la norma en grandes operaciones. Tendrán la capacidad de coordinar perforación, gestionar el carguío, programar el acarreo y procesamiento, todo mediante inteligencia artificial. Por último, la digitalización completa de las flotas permitirá anticipar fallas, optimizar consumo energético y ajustar parámetros productivos en tiempo real. En conclusión, las minas del futuro funcionarán como ecosistemas inteligentes integrados en los cuales cada máquina y/o equipo se comunicará con la siguiente para maximizar productividad con mínimo impacto ambiental. En este escenario, la ventaja competitiva no radicara únicamente en el tamaño de los equipos, más en su capacidad de interactuar con sistemas automatizados, eléctricos, innovadores y altamente eficientes.
Tiempos de cambio
Sin duda, nos encontramos en un punto de quiebre en la minería global. La creciente demanda de cobre, junto con proyecciones que advierten que en cinco o seis años la capacidad productiva de las principales empresas mineras no será suficiente para abastecer un mercado cada vez más voraz, anticipa un escenario de alta presión sobre la oferta. Y esto tiene implicancias para las empresas fabricantes de maquinarias y equipos, mismas que sufrirán una transformación profunda. Todo este cambio a nivel mundial se enmarca en cuatro consideraciones: i) las flotas son más grandes; ii) más inteligentes; iii) más autónomas; y, iv) (cada vez) más sostenibles.
Reflexiones finales
En el caso del Perú, ya se cuenta con operaciones formales que ya trabajan con altos estándares internacionales y de alto rendimiento. En paralelo, tenemos al Estado que intenta golpear con fuerza a la maquinaria ilegal que alimenta economías criminales y depredadoras. Por ende, y de cara al futuro, la minería peruana y mundial será definida por el grado de simbiosis que desarrollen corporaciones mineras y fabricantes de tecnología.
Créditos: Sandor Lukacs de Pereny, Ph.D.
