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La brecha no comienza en la industria, empieza en la escuela
La minería atraviesa una transformación decisiva. La automatización, la transición energética y la escasez de talento técnico se suman a las exigencias tradicionales de seguridad y continuidad operacional, tensionando la sostenibilidad del modelo actual. En este contexto, la inclusión femenina deja de ser simbólica: es una decisión estratégica para ampliar el capital humano y fortalecer la competitividad de la industria.
Este desafío obliga a sumar, de manera urgente, más mujeres en roles técnicos, operacionales y de liderazgo. Pero el avance real no comienza solo en el empleo formal. Empieza mucho antes: en la etapa escolar, en las decisiones vocacionales tempranas y en la posibilidad de que niñas y jóvenes se imaginen como futuras técnicas, ingenieras o líderes en terreno.
Por eso, uno de los desafíos centrales es generar experiencias formativas concretas que reduzcan brechas desde el origen. Durante 2025, en Finning impulsamos un trabajo territorial que recorrió 9 regiones y 16 ciudades de Chile, vinculándose con 19 establecimientos educacionales con más de un 80% de vulnerabilidad, abriendo espacios de aprendizaje práctico e inclusivo.
Gracias a este esfuerzo, junto a 14 empresas aliadas, logramos impactar a más de 1.000 niñas y niños a través de STEMos Inspiradas, iniciativa desarrollada en alianza con Inspiring Girls Chile, que contempla talleres STEM y de inteligencia emocional, ámbitos clave para construir futuro, propósito y equidad. Más que un programa comunitario, esta iniciativa representa una inversión estratégica en el talento que la minería necesitará en la próxima década.
Porque la diversidad no es únicamente un objetivo social; es una ventaja competitiva. Equipos diversos toman mejores decisiones y aportan miradas distintas en entornos donde la innovación es crítica. El desafío es pasar de la conversación a la transformación estructural.
