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Minería en América Latina: análisis de datos y colaboración como motores de eficiencia energética sostenible
El aumento del consumo energético y las exigencias de sostenibilidad están impulsando a la minería regional a acelerar la adopción de análisis de datos, automatización e inteligencia artificial, junto con una mayor colaboración entre actores clave, para mejorar su eficiencia operativa y competitividad a largo plazo.
El aumento del consumo energético y las crecientes exigencias en materia de sostenibilidad están llevando a la minería en América Latina a acelerar un proceso de transformación estructural. En este escenario, la adopción del análisis de datos, la automatización y la inteligencia artificial, junto con una mayor colaboración entre los actores del sector, se consolida como una vía clave para mejorar la eficiencia operativa y fortalecer la competitividad a largo plazo.
Y es que el sector regional atraviesa un punto decisivo. El crecimiento sostenido de la demanda por minerales estratégicos -indispensables para la transición energética global- ha intensificado la presión sobre una industria tradicionalmente intensiva en el uso de energía. Frente a este contexto, avanzar hacia una mayor eficiencia energética y reducir el impacto ambiental ya no es solo un objetivo deseable, sino una condición necesaria para la sostenibilidad y continuidad del sector.
Sin embargo y pese a estos desafíos la industria minera sigue siendo uno de los principales motores económicos de América Latina, con un aporte relevante al Producto Interno Bruto y a las exportaciones. No obstante, esta importancia económica contrasta con el aumento sostenido de su consumo energético. En Chile, por ejemplo, la minería del cobre registró un consumo cercano a los 199.452 terajoules (TJ) durante 2024, según el informe Consumo de Energía en la Minería del Cobre 2024 de Cochilco. De ese total, 102.307 TJ correspondieron a electricidad y 97.145 TJ a combustibles fósiles.
Estas cifras representan un incremento superior al 50% desde 2010, muy por encima del crecimiento observado en la producción de cobre durante el mismo período, desajuste que ha llevado a las compañías mineras a replantear sus modelos operativos y a acelerar la incorporación de soluciones tecnológicas orientadas a un uso más eficiente de la energía.
En este contexto, la digitalización se posiciona como un habilitador estratégico, donde la automatización de procesos, el análisis avanzado de datos y la inteligencia artificial permiten optimizar operaciones, anticipar fallas, mejorar la gestión de activos y reducir el consumo energético, con impactos directos tanto en la eficiencia económica como en el desempeño ambiental.
Ante este panorama, Orlando Lara, SAM MMM Regional Segment & Innovation HUB SAM en Schneider Electric, destaca que la inteligencia artificial debe integrarse de manera cotidiana en los procesos mineros para generar resultados medibles. Desde su perspectiva, “el valor de la industria ya no reside únicamente en el recurso mineral, sino en la capacidad de convertir los datos generados a lo largo de toda la operación en información útil para la toma de decisiones. Un uso estratégico de los datos permite reducir costos operativos, mejorar la eficiencia energética y avanzar hacia operaciones más sostenibles”, comenta.
Sin embargo, la digitalización solo alcanza su verdadero potencial cuando los datos se analizan y aplican de forma estratégica. Tecnologías como el machine learning y la analítica predictiva están transformando la manera en que las empresas mineras gestionan grandes volúmenes de información, facilitando una planificación más precisa, una gestión energética más eficiente y una mejor respuesta frente a las crecientes exigencias regulatorias y ambientales.
A este esfuerzo tecnológico se suma la necesidad de fortalecer la colaboración entre los distintos actores del ecosistema minero, por lo que el avance hacia una minería más sostenible requiere una coordinación efectiva entre las empresas del sector, el ámbito energético, los proveedores tecnológicos, las universidades y otros socios estratégicos. “La transformación de la minería no puede abordarse de manera aislada. Es fundamental avanzar mediante un trabajo conjunto que permita desarrollar procesos equilibrados y sostenibles”, sostiene Lara.
En un contexto global donde la sostenibilidad se ha convertido en una prioridad transversal, la minería en América Latina enfrenta una oportunidad concreta para liderar un cambio estructural. La integración del análisis de datos, la automatización y la inteligencia artificial, junto con una colaboración multisectorial sólida, permite al sector avanzar hacia una mayor eficiencia energética y una operación más responsable. De este modo, la minería puede consolidar su rol como motor de desarrollo económico, alineándose con los desafíos ambientales y productivos de largo plazo.
