Olas de calor y energía: cómo preparar las infraestructuras eléctricas para altas temperaturas

Lima (Perú), enero del 2026.- Según el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi), durante el primer trimestre del año las temperaturas habituales podrían superar los 30 °C, especialmente en zonas urbanas, intensificando el uso de sistemas de ventilación, aire acondicionado y equipos de refrigeración.

Ante este escenario climático, ejerce una presión adicional sobre la infraestructura eléctrica, incrementando la demanda energética en los meses de verano y poniendo a prueba sistemas que, en muchos casos, no fueron diseñados para operar bajo condiciones térmicas extremas y sostenidas.

“Según la Asociación de Empresas de Productos Eléctricos del Perú (EPEI Perú), el 70% de los sistemas eléctricos domiciliarios tienen más de 20 años de antigüedad, lo que representa un desafío crítico en términos de seguridad y continuidad del suministro. Estas instalaciones antiguas suelen carecer de la capacidad, los materiales y las protecciones necesarias para responder de manera segura al aumento simultáneo de carga y temperatura”, sostiene Gabriel Estay, Director de ventas.

Ante el comentario de Estay la situación resulta aún más preocupante si se considera que, de acuerdo con Osinergmin, el 70% de los incendios urbanos en el país tiene origen eléctrico. Las principales causas están asociadas a instalaciones obsoletas, uso de materiales poco adecuados y soluciones informales que aparentan un ahorro a corto plazo, pero que representan un peligro permanente tanto en daños materiales como en potenciales tragedias humanas.

Es en ese punto donde el especialista nos brinda 5 recomendaciones preventivas para reducir el riesgo durante estos meses tan calurosos:

  • Renovar instalaciones antiguas: Actualizar cableado, tableros y sistemas de protección en instalaciones con más de 20 años de uso permite soportar mayores cargas y temperaturas de forma segura.
  • Evitar soluciones informales: Empalmes improvisados, extensiones permanentes o materiales de baja calidad incrementan el riesgo de sobrecalentamiento e incendios.
  • Incorporar protecciones adecuadas: Interruptores termomagnéticos y dispositivos de protección contra sobrecargas y cortocircuitos son clave para prevenir fallas graves.
  • Realizar mantenimiento preventivo: Revisiones técnicas periódicas permiten identificar puntos críticos antes de que se conviertan en incidentes.
  • Optimizar el consumo energético: Distribuir el uso de equipos de alto consumo y optar por tecnologías más eficientes reduce la presión sobre el sistema eléctrico en horas de mayor demanda.

Fortalecer las infraestructuras eléctricas hoy es una inversión en seguridad, resiliencia y sostenibilidad, que permite enfrentar con mayor solidez los desafíos climáticos actuales y futuros, protegiendo tanto a las personas como a las ciudades que habitan.

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